Octubre terminó con una cifra que no tiene antecedentes en los registros de La Casa del Encuentro: 43 femicidios en un solo mes. Es decir, una mujer fue asesinada por razones de género cada 17 horas en Argentina. Desde que la organización comenzó a elaborar sus informes, en 2008, nunca había registrado un número semejante para un mismo período.
La dimensión del dato se advierte al compararlo con los años anteriores. En octubre de 2016 se habían contabilizado 37 femicidios, hasta ahora el registro más elevado. En 2022 fueron 36, mientras que en 2025 se habían registrado 23. Octubre de 2026 superó todos esos antecedentes y se convirtió en el mes más letal de toda la serie histórica.
Desde el Observatorio de Femicidios en Argentina «Adriana Marisel Zambrano», coordinado por la Asociación Civil La Casa del Encuentro, resumieron el impacto de las estadísticas con una frase: «No nos asombra, nos duele».

El relevamiento no se limita a contabilizar asesinatos. También expone las condiciones en las que se producen, el vínculo entre las víctimas y sus agresores, los antecedentes de violencia y las consecuencias que dejan estos crímenes.
240 víctimas fatales y 465 intentos de femicidio
Entre el 1° de enero y el 31 de octubre de 2026, La Casa del Encuentro registró 240 víctimas fatales por violencia de género en el país. El total comprende 207 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas, nueve transfemicidios y 24 femicidios vinculados de varones adultos y niños.
A esa cifra se suman 465 intentos de femicidio durante los primeros diez meses del año. En 111 de esos ataques había niñas, niños y adolescentes presentes.
Los asesinatos también dejaron consecuencias que se extienden mucho más allá de las víctimas directas: 282 hijas e hijos quedaron sin madre. De ese total, 154 son menores de edad.
El informe vuelve a mostrar que la mayoría de estos crímenes no ocurre en escenarios ajenos a la vida cotidiana de las mujeres. Durante el período relevado, 90 agresores eran parejas de las víctimas y otros 29 eran exparejas. Además, 144 hechos tuvieron lugar en la vivienda de la mujer o en el domicilio que compartía con el agresor.
Otro dato que expone las dificultades de los mecanismos de protección es que apenas 26 víctimas habían realizado denuncias previas y en 15 casos existían medidas cautelares contra los agresores.
Los últimos casos que conmocionaron al país
La sucesión de crímenes durante octubre tuvo episodios en distintas provincias y volvió a poner en discusión la capacidad de los mecanismos estatales para prevenir la violencia extrema.

Uno de los casos que generó mayor repercusión fue el de Nanci Estela Godoy, una docente rural de 52 años de Corrientes. Había desaparecido el 7 de octubre y su cuerpo fue encontrado el 28, después de más de dos semanas de búsqueda en una zona rural de Esquina.
La autopsia preliminar determinó que murió como consecuencia de múltiples lesiones cortantes y punzocortantes. La investigación judicial derivó en detenciones y mantiene como principal hipótesis un femicidio. El caso también provocó movilizaciones y un paro nacional docente.
En la Ciudad de Buenos Aires, Tatiana Micaela Fernández, de 27 años, fue encontrada muerta el 25 de octubre en un departamento del barrio de Retiro. La autopsia determinó que murió por asfixia mecánica por compresión. La investigación también estableció una conexión con el asesinato de Daniela del Milagro Villalba, de 28 años, en Córdoba. Por ambos hechos fue detenido un mismo sospechoso.
Los crímenes de Tatiana y Daniela se sumaron a los de otras dos trabajadoras sexuales asesinadas durante octubre: Débora Bordón, en Rosario, y Bárbara Camila Aragón, también en esa ciudad.
Los cuatro casos provocaron un reclamo de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), que convocó para el 3 de noviembre a una jornada nacional de protesta bajo la consigna «Ni Una Trabajadora Sexual Menos». La organización reclama protección, reconocimiento de derechos y el fin de la estigmatización que, según advierte, profundiza la vulnerabilidad del colectivo.

«Con la denuncia no termina todo, empieza todo»
Otro de los episodios que impactó durante el mes fue el triple crimen de Monte Grande, donde fueron asesinados Laura Susana Prediguer, su madre Susana Castillo Toscanini y el hijo de Laura, de 11 años. El hecho también fue incorporado al registro del Observatorio Lucía Pérez.
La Casa del Encuentro vincula las cifras con las falencias de las políticas públicas destinadas a prevenir y abordar la violencia de género. La organización cuestionó la negación de esta problemática, la eliminación de políticas públicas, la falta de presupuesto, la ausencia de un organismo rector especializado y el incumplimiento de las leyes vigentes.
Fabiana Túñez, directora ejecutiva de La Casa del Encuentro, sostuvo que una de las principales urgencias es garantizar el cumplimiento de las normas que ya existen. «Lo que está faltando, en primer lugar, es que se cumplan las leyes que ya tenemos», señaló en una entrevista con FM Profesional.
También advirtió sobre las dificultades que atraviesan las mujeres después de denunciar. «Con la denuncia no termina todo, empieza todo», afirmó, al reclamar equipos interdisciplinarios que acompañen a las víctimas durante todo el proceso y no solamente en el momento en que se acercan a una dependencia judicial.
Entre las normas cuyo cumplimiento exige la organización se encuentran la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres, la Ley Micaela, la Ley Brisa de reparación económica para hijos e hijas de víctimas de femicidio y la legislación que creó el Cuerpo de Abogadas y Abogados para Víctimas de Violencia de Género.
La Casa del Encuentro también reclama un Poder Judicial con perspectiva de género, políticas de prevención sostenidas y un abordaje federal e interdisciplinario.
Un problema que no puede reducirse a una estadística
Los números de octubre también vuelven a poner en discusión la ausencia de estadísticas oficiales unificadas. Los distintos observatorios que siguen los casos en Argentina utilizan criterios de registro y clasificación propios, por lo que sus resultados no son idénticos.
En sus relevamientos de octubre, el Observatorio Lucía Pérez contabilizó 48 víctimas, Ahora Que Sí Nos Ven registró 39, La Casa del Encuentro informó 43 y MuMaLá 36. Las diferencias metodológicas no modifican un dato que atraviesa todos los informes: octubre fue un mes de extrema violencia contra las mujeres y las diversidades.
La Casa del Encuentro pidió que la violencia de género sea abordada como una problemática social y de derechos humanos, y no como una sucesión de hechos aislados. También reclamó que el Estado intervenga, que se garantice la protección de quienes denuncian y que los medios de comunicación informen cada femicidio con contexto y responsabilidad.
«No naturalicemos las violencias: no son solo datos, detrás de cada víctima hay cientos de víctimas colaterales», concluyó la organización. En octubre fueron 43. Una cada 17 horas. El número más alto desde que existe el registro.
