No es Río de Janeiro. Es el complejo habitacional Etchepare, en Santa Cruz al 9600, en Mar del Plata. Allí, hombres armados vigilaban desde las terrazas y alertaban sobre los movimientos policiales, mientras las denuncias por disparos se acumulaban. En aproximadamente un año, se registraron 190 llamados al 911 por detonaciones en el lugar.

La situación quedó expuesta a través de videos difundidos por el portal Robos mdp, que mostraban a personas armadas en los techos de las torres. Las imágenes dejaron al descubierto el sistema de vigilancia que, según la investigación, utilizaba la organización conocida como “Los Coppelos” para advertir sobre la presencia de efectivos y dificultar los procedimientos.

Este viernes 23 de octubre, la Policía Bonaerense desplegó cerca de 1.000 efectivos en el complejo. El operativo incluyó 26 allanamientos y terminó con 13 detenidos, además del secuestro de drogas, armas de fuego, municiones y una granada de gas.

El Policial tiene un video exclusivo del ingreso de los efectivos de Crimen Organizado a los pasillos del complejo, durante el procedimiento que buscó desarticular la estructura delictiva.

Rejas, cámaras y pasadizos para esconder armas y drogas

La investigación, que llevaba aproximadamente un año, apuntó a dos edificios del complejo que habrían sido utilizados como búnkeres por la organización.

Según la información reunida en la causa, los sospechosos utilizaban departamentos y sectores comunes como puntos de encuentro antes de salir a cometer robos. También se investiga el uso de esos espacios para fraccionar y comercializar estupefacientes, ocultar armas y guardar objetos presuntamente sustraídos.

Los allanamientos permitieron detectar un sistema de seguridad que dificultaba el ingreso de la Policía: accesos cerrados con rejas, cámaras instaladas estratégicamente y pasillos con circulación restringida. También encontraron boquetes en las paredes que permitían trasladar elementos de un piso a otro.

En las terrazas y otros sectores se había registrado la presencia de personas armadas que, de acuerdo con la hipótesis de los investigadores, cumplían funciones de vigilancia para advertir sobre la llegada de los efectivos.

El escenario explicaría parte de las dificultades que enfrentaron los investigadores durante la pesquisa. La fiscal Florencia Salas señaló que las características del complejo impedían avanzar con un despliegue policial reducido.

26 allanamientos y 13 detenidos

El procedimiento fue encabezado por la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos y Crimen Organizado de la Policía Bonaerense, con intervención de la Unidad Funcional de Instrucción Nº 1, a cargo de la fiscal Florencia Salas, y del Juzgado de Garantías Nº 5, encabezado por Gabriel Bombini.

La Fiscalía había solicitado 35 órdenes de allanamiento, pero el juzgado autorizó 26. Para concretarlos se desplegaron efectivos de distintas dependencias, incluidas las Fuerzas de Operaciones Especiales, áreas de seguridad y personal especializado en explosivos.

El saldo fue de 13 detenidos. La investigación apunta a establecer la participación de cada uno en una presunta organización vinculada con la venta de drogas, robos a mano armada, entraderas, sustracciones de vehículos, amenazas y extorsiones.

Entre los detenidos se encuentra quien sería señalado como el presunto líder de la banda. La responsabilidad de los acusados y su eventual vinculación con cada uno de los hechos deberá determinarse en la causa judicial.

Cocaína, marihuana, armas y una granada

Durante los procedimientos, los efectivos secuestraron 770 envoltorios de cocaína y otros 70 de marihuana. También incautaron ocho armas de fuego, entre ellas escopetas, revólveres y armas de fabricación casera, además de municiones. Entre los elementos hallados había una granada de mano de gas CS, sin signos de detonación.

Los investigadores secuestraron además teléfonos celulares, dinero, tres motos y otros objetos que serán analizados para establecer posibles conexiones con distintos hechos delictivos.

La magnitud del operativo estuvo relacionada tanto con la cantidad de domicilios que debían requisarse como con las condiciones de seguridad que presentaba el complejo y la presencia de personas armadas.

190 llamados al 911 por disparos

Uno de los datos más contundentes de la investigación es la cantidad de alertas recibidas por las autoridades. Según confirmó la fiscal Salas, durante aproximadamente un año hubo 190 llamados al 911 por disparos en las torres Etchepare.

La funcionaria describió la situación que atravesaban los vecinos y sostuvo que muchos vivían atemorizados por los episodios de violencia.

La intervención policial permitió avanzar sobre la estructura investigada, aunque la causa continúa abierta para determinar las responsabilidades individuales y establecer si los detenidos están vinculados con otros delitos.

Después de los allanamientos, personal especializado también inspeccionó las condiciones edilicias de las torres. El relevamiento detectó desprendimientos de hormigón, hierros expuestos, filtraciones, instalaciones eléctricas precarias y otras deficiencias que deberán ser evaluadas. Mientras se desarrollan nuevas medidas judiciales, el complejo quedó bajo custodia policial.

La comparación con la Rocinha brasileña remite a una imagen que parecía lejana, pero que quedó registrada en las terrazas de Mar del Plata: hombres armados, vigilancia permanente y un territorio donde la llegada de la Policía era advertida antes de que pudiera ingresar.