Un cuerpo fue encontrado este miércoles en una zona rural de El Malezal, en el departamento correntino de Esquina, y los investigadores sospechan que podría tratarse de Nancy Estela Godoy, la docente de 52 años desaparecida desde principios de octubre. El hallazgo se produjo durante un rastrillaje a caballo y ahora las pericias deberán establecer la identidad de los restos y aportar datos sobre las circunstancias de la muerte.

Dos efectivos de la Policía de Corrientes localizaron el cuerpo en un sector inhóspito, de difícil acceso y sin señal telefónica. Según las primeras informaciones, el lugar se encuentra a unos 15 kilómetros de la Escuela Rural Nº 626, donde Godoy trabajaba como docente suplente y directora. Según pudo saber El Policial, a pocos metros del cadáver había un bolso.

El hallazgo se produjo después de más de tres semanas de búsqueda, con rastrillajes en una extensa zona rural y de bañados. La investigación judicial ya estaba orientada a un posible femicidio y tenía a cinco personas detenidas.

Hasta que se completen las actuaciones forenses, la identificación de los restos y las pericias correspondientes serán determinantes para confirmar si se trata de la docente y establecer cómo murió.

Una búsqueda que se convirtió en investigación por femicidio

Nancy Godoy fue vista por última vez durante la primera semana de octubre, en el paraje El Malezal, donde se desempeñaba en la Escuela Rural Nº 626. Su última comunicación telefónica conocida con la familia fue el 7 de octubre por la noche.

La docente había viajado hasta la zona rural para cumplir con sus tareas. Su familia comenzó a preocuparse cuando dejó de tener noticias y denunció su desaparición.

Uno de los puntos centrales de la investigación fue reconstruir sus últimos movimientos. Los investigadores analizaron comunicaciones telefónicas, tomaron declaraciones y realizaron procedimientos en viviendas y puestos rurales de la zona.

La causa tomó un rumbo más grave a medida que se incorporaron testimonios y elementos que despertaron sospechas sobre lo ocurrido en las inmediaciones de la escuela y la estancia El Curupí.

Los fiscales Javier Mosquera y María Andrea González avanzaron sobre la hipótesis de un femicidio y solicitaron medidas contra personas que vivían o trabajaban en el área donde desapareció la docente.

Ropa quemada y prendas que podrían pertenecerle

En los últimos días, los investigadores habían encontrado prendas de vestir quemadas en una precaria construcción rural utilizada por Ireneo Zarza, el capataz de la estancia El Curupí, ubicada cerca de la escuela.

Entre los elementos hallados había ropa que podría estar vinculada con la desaparición de Godoy y cuchillos que quedaron sujetos a peritajes. La construcción se encontraba a unos 150 metros del establecimiento educativo.

Además, durante un allanamiento en una propiedad vinculada con Rosa Leguizamón, en la localidad correntina de Sauce, se secuestraron una campera negra y alpargatas que podrían haber pertenecido a la docente. Los elementos debían ser reconocidos y sometidos a las comprobaciones correspondientes.

Esos hallazgos se incorporaron a una investigación que buscaba establecer qué había ocurrido con Godoy, reconstruir sus últimos movimientos y determinar la posible participación de los sospechosos.

La aparición del cuerpo abre ahora una nueva etapa en la causa: los estudios forenses podrán aportar información para confirmar la identidad y esclarecer las circunstancias de la muerte.

Cinco detenidos y distintas imputaciones

Por el caso hay cinco personas detenidas. Zarza, Dionisio Sandoval y Nahuel Rojas fueron imputados por femicidio, mientras que Leguizamón quedó acusada por homicidio simple. En tanto, Ernesto Ezequiel Bordón fue imputado por falso testimonio.

Los fiscales sostienen que existen elementos para investigar la participación de los acusados en el crimen, aunque las responsabilidades individuales deberán establecerse en el proceso judicial.

Zarza, señalado como uno de los principales sospechosos, trabajaba como capataz en la estancia El Curupí, lindera al área donde la docente cumplía sus funciones. Los investigadores concentraron parte de las medidas en los movimientos de las personas que se encontraban en las inmediaciones de la escuela durante los días en que se perdió el rastro de Godoy.

La investigación también buscó determinar qué ocurrió con el teléfono celular de la docente y esclarecer las inconsistencias detectadas en distintos testimonios.

Con el hallazgo de este miércoles, la causa suma una prueba central para avanzar en el esclarecimiento del caso. La confirmación de la identidad mediante los estudios forenses y los resultados de las pericias serán determinantes para reconstruir el crimen y precisar el grado de responsabilidad que le corresponde a cada uno de los imputados.