Dos policías de la Bonaerense deberán enfrentar un juicio oral acusados de apremios ilegales contra un joven al que habían reducido y esposado durante un procedimiento en Tandil. La Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Azul confirmó la elevación a juicio y rechazó el planteo de la defensa. El hecho ocurrió durante la madrugada del 28 de julio de 2023, luego de un llamado al 911 que alertó sobre un presunto ladrón que había saltado el paredón de una vivienda en Tandil. El sospechoso murió poco después.

Al llegar el patrullero, el joven ya había sido reducido por vecinos. Los policías Brian Nahuel Ríos y Agustín Villarreal intervinieron para detenerlo y, según la acusación, cuando ya tenía colocadas las esposas y se disponían a subirlo al móvil, uno de los agentes le dio un golpe de puño en el estómago mientras el otro le arrojó gas pimienta en el rostro.

La Justicia consideró que, para esta etapa del proceso, existen elementos suficientes para sostener como probable la existencia del delito de apremios ilegales y la participación de los dos policías. El juez de Cámara Gustavo Agustín Echevarría señaló que, aun cuando el joven se encontraba alterado y había ejercido resistencia durante distintos momentos del procedimiento, existían otras alternativas menos gravosas para intervenir.

Entre ellas mencionó la aplicación del protocolo previsto para situaciones vinculadas con salud mental.

El joven quedó bajo custodia y murió horas después

El caso tiene además un desenlace que excede la acusación concreta por los apremios. Tras la aprehensión, el joven fue trasladado a una dependencia policial, donde permaneció durante varias horas. Su estado fue empeorando y finalmente los agentes decidieron llevarlo a un hospital. Murió poco después de ingresar.

La investigación fiscal se concentró en principio en la violencia utilizada durante la aprehensión y los dos policías quedaron imputados por apremios ilegales. La responsabilidad penal por la muerte no forma parte de la imputación que ahora fue confirmada para el juicio.

La Comisión Provincial por la Memoria (CPM), que interviene en la causa como particular damnificado institucional en su carácter de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura, cuestionó además que el joven hubiera permanecido horas en una dependencia policial pese al estado de excitación psicomotriz que presentaba.

Según la CPM, debió contemplarse su traslado a un centro de salud y la intervención de personal especializado.

La defensa había pedido el sobreseimiento

La defensora particular de los policías, Noelia Soledad Pereyra, había apelado la decisión del juez de Garantías de Tandil José Alberto Moragas, quien el 10 de junio había dispuesto la elevación a juicio. La defensa cuestionó, entre otros puntos, la valoración de la prueba, planteó contradicciones en el testimonio de la principal testigo de la agresión y sostuvo que no habían sido consideradas determinadas evidencias favorables a los imputados.

La Cámara rechazó esos argumentos por mayoría. Los jueces Echevarría y Damián Pedro Cini entendieron que la decisión de primera instancia estaba suficientemente fundamentada y que existía el grado de probabilidad exigido para avanzar hacia el debate oral.

Para Echevarría, la acusación deberá ser discutida definitivamente durante el juicio, donde podrán profundizarse los testimonios y producirse nueva prueba.

De esta manera, Ríos y Villarreal deberán sentarse en el banquillo por la acusación de apremios ilegales durante aquella intervención policial en Tandil, mientras que las circunstancias posteriores —el traslado a la dependencia, la falta de atención sanitaria y la muerte del joven— forman parte del contexto de un caso que abrió también un interrogante sobre cómo deben actuar las fuerzas de seguridad frente a personas en un estado de alteración asociado al consumo de drogas.