Tres hombres ingresaron de madrugada a un departamento de Palermo, sorprendieron a una familia y atacaron a tiros a un ciudadano uruguayo que estaba en el baño. Dispararon nueve veces y uno de los proyectiles impactó en el abdomen de la víctima, que murió en el lugar.

El crimen ocurrió alrededor de las 3.30 del domingo en un edificio de la calle Costa Rica al 5600, cerca de Fitz Roy. La víctima fue identificada como Carlos Andrés Migales Viera, de 31 años. Según la reconstrucción realizada por los investigadores, los atacantes lograron ingresar al edificio y llegar hasta el departamento utilizando la clave numérica de acceso, sin necesidad de violentar la puerta.

En el inmueble estaban la esposa de Migales Viera y sus dos hijas menores. La mujer fue quien primero se encontró con los intrusos y comenzó a pedir auxilio. El hombre estaba en el baño. Cuando advirtió lo que ocurría intentó cerrar la puerta, pero los atacantes se abalanzaron sobre él y comenzaron a disparar.

De acuerdo con fuentes citadas en la investigación, fueron nueve los disparos efectuados por dos de los agresores. Uno alcanzó a Migales Viera en el abdomen y le provocó la muerte. Toda la secuencia habría durado aproximadamente dos minutos.

La fuga quedó grabada

Después del ataque, los sospechosos escaparon a pie. Una vecina logró registrar con su teléfono celular parte de la huida y las imágenes muestran a tres hombres corriendo por la calle con sus rostros cubiertos. El video se convirtió en una de las principales pistas para reconstruir los movimientos posteriores al homicidio.

A partir de las características aportadas por los testigos y del trabajo con las cámaras de seguridad, la Policía de la Ciudad desplegó un operativo que permitió detener a dos sospechosos en las inmediaciones.

La investigación también permitió identificar a tres hombres como imputados en la causa: Gabriel Ramón Da Silva, Cristian Nahuel Paiva y Ulises Aladro. Dos de ellos tienen 20 y 21 años y serían oriundos del conurbano bonaerense.

Mientras tanto, los investigadores continúan buscando establecer el rol que tuvo cada uno y si hubo un tercer integrante que participó directamente del ataque.

Dos armas y un auto bajo la lupa

Durante el operativo posterior al crimen, los policías encontraron un arma de fuego en las inmediaciones de Santa Fe y Bullrich, a unas ocho cuadras del edificio donde ocurrió el homicidio. Según la información policial, habría sido descartada durante la fuga. Además, dentro de un automóvil que habría sido utilizado para escapar se encontró otro revólver.

Las dos armas quedaron secuestradas y serán sometidas a peritajes para determinar si alguna fue utilizada durante el asesinato. También trabajó Policía Científica en el departamento para levantar evidencias de la escena.

La causa está a cargo del juez Damián Ignacio Kirszenbaum, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 26, quien dispuso el secreto de sumario.

Una vendetta narco

Una de las principales hipótesis apunta a un ajuste de cuentas vinculado al narcotráfico, aunque el móvil todavía debe ser probado judicialmente. Migales Viera había llegado a la Argentina pocas semanas antes del asesinato. Según distintas fuentes, había viajado desde Uruguay junto con su familia y se había instalado temporalmente en Buenos Aires.

En Uruguay tenía antecedentes penales y era señalado como integrante de La Mafilia, también conocida como Los Puglia, una organización vinculada al narcomenudeo en Montevideo y particularmente a la zona de Villa Española.

Los investigadores buscan determinar si su llegada a Buenos Aires estuvo vinculada con una disputa entre organizaciones narco y, en ese caso, quién ordenó el ataque. Según fuentes del caso, Migales había viajado al país para refugiarse tras enterarse de que habían puesto precio a su cabeza: la suma que se menciona es de medio millón de dólares