Dos pilotos bolivianos fueron condenados a 10 años de prisión por transportar 364 kilos de cocaína en una avioneta que se estrelló durante un intento de aterrizaje clandestino en Rosario de la Frontera, Salta. El accidente ocurrió el 4 de noviembre de 2025 y permitió descubrir un cargamento que había ingresado desde Bolivia para su comercialización.

La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de Salta, a cargo de la jueza Gabriela Catalano, en el marco de un acuerdo pleno entre la fiscalía y la defensa. Los pilotos fueron considerados coautores del delito de contrabando de importación de estupefacientes destinados a la comercialización, agravado por la participación de tres o más personas, el uso de una aeronave, la utilización de rutas aéreas no autorizadas y el aterrizaje en lugares clandestinos.

Además de la pena de prisión, ambos recibieron una inhabilitación de cinco años para ejercer el comercio y otra por el doble del tiempo de la condena para desempeñarse como funcionarios públicos. La Justicia también ordenó decomisar la avioneta para destinarla a fines didácticos en una escuela técnica aeronáutica de Salta.

La avioneta chocó contra un auto y terminó entre los arbustos

La investigación, a cargo de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) NOA, comenzó después de que Gendarmería Nacional recibiera un informe sobre el accidente de la aeronave, ocurrido en una finca conocida como El Cóndor o Laguna Negra, a la vera de la ruta provincial 3 y cerca del puesto de El Naranjo.

La avioneta, de bandera boliviana, intentó aterrizar en el predio, pero terminó incrustada en una cortina de arbustos espinosos conocidos como churquis. Durante la maniobra también embistió un Volkswagen Gol Trend en el que se encontraban tres hombres que aguardaban para descargar la droga. El vehículo se incendió, aunque sus ocupantes lograron rescatar a uno de ellos antes de que las llamas lo consumieran.

Cuando los gendarmes inspeccionaron la aeronave encontraron rastros de sangre en la cabina y tres bolsas de arpillera con 136 kilos de cocaína, distribuidos en 42 paquetes con la inscripción “Prada Milano”. Cerca del avión también hallaron una antena satelital, bidones de combustible y otros elementos que formaron parte de la investigación.

Pero el cargamento no estaba completo. A partir de las primeras detenciones, los investigadores localizaron otras cinco bolsas enterradas en un predio cercano. En su interior había 228 kilos de cocaína, con una pureza del 74%, según los peritajes citados por la fiscalía. De acuerdo con el Ministerio Público Fiscal, la cantidad secuestrada tenía capacidad para producir cerca de dos millones y medio de dosis.

Los pilotos fueron encontrados en una terminal de ómnibus

Los dos tripulantes fueron detenidos el 5 de noviembre de 2025 en la terminal de ómnibus de Rosario de la Frontera. Un comerciante había alertado a las autoridades sobre dos hombres con acento boliviano, heridas en los brazos y que intentaban cambiar dólares por pesos.

La investigación también permitió identificar a los tres hombres que esperaban la llegada de la aeronave para descargar la cocaína y trasladarla a otro lugar de acopio. Uno de ellos había denunciado el robo del automóvil incendiado junto a la avioneta, pero los investigadores comprobaron que el vehículo era el mismo que había participado del episodio.

Los tres recibieron condenas en agosto de este año. Uno fue sentenciado a cinco años y once meses de prisión, otro a cinco años y el tercero a cuatro años, según el grado de participación atribuido a cada uno. De esta manera, los cinco integrantes del grupo quedaron condenados por su intervención en la operación de contrabando.

La droga había salido de Bolivia

La investigación estableció que la avioneta había despegado del aeropuerto Germán Quiroga Guardia, ubicado en el municipio boliviano de San Borja, y que la carga de cocaína se había realizado durante una escala en la localidad boliviana de Wernes.

Durante la audiencia en la que se homologó el acuerdo, los pilotos alegaron que habían actuado por necesidad ante la crisis económica que atraviesa su país. Sin embargo, reconocieron su responsabilidad penal y aceptaron las condiciones pactadas con la fiscalía.

Al fundamentar la condena, la jueza Gabriela Catalano destacó la gravedad del delito y la modalidad utilizada para ingresar la droga al país. También cuestionó los argumentos de los acusados y señaló que la cantidad de cocaína secuestrada podía haber afectado a millones de personas.

La causa permitió reconstruir tanto el transporte aéreo como la logística terrestre que debía garantizar la descarga y el ocultamiento del cargamento. El accidente frustró esa operación y dejó al descubierto los 364 kilos de cocaína que terminaron incorporados a la investigación judicial.