Después de casi diez años de proceso judicial, Kumiko Kosaka fue condenada a 20 años de prisión por su responsabilidad en abusos sexuales cometidos contra alumnos hipoacúsicos del Instituto Antonio Próvolo, en Luján de Cuyo, Mendoza.

La pena fue fijada por el Tribunal Penal Colegiado N° 2, integrado por los jueces Gabriel Bragagnolo, Federico Martínez y Juan Manuel González Pina, luego del fallo de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza que había dejado sin efecto la absolución de la exmonja.

Kosaka, de origen japonés, fue declarada responsable como autora y partícipe de distintos hechos de abuso sexual contra menores que se encontraban bajo el cuidado de la institución.

La Fiscalía y los abogados de las víctimas habían solicitado una pena de 22 años de prisión, además de una inhabilitación para trabajar con menores. La defensa, en cambio, sostuvo la inocencia de Kosaka.

El tribunal finalmente estableció 20 años de cárcel y 10 años de inhabilitación para cualquier actividad que implique trabajar con menores.

Sin embargo, la exmonja seguirá en libertad por el momento. La condena todavía puede ser apelada y no tiene firmeza, por lo que los jueces no ordenaron su ingreso inmediato a prisión.

Como medidas restrictivas, Kosaka no podrá salir de la provincia de Mendoza y se le retuvo el pasaporte mientras continúa el proceso judicial.

El giro que tuvo la causa

El caso Próvolo salió a la luz en noviembre de 2016, después de las denuncias de exalumnos del instituto, donde funcionaba una escuela y albergue para chicos hipoacúsicos.

Kosaka había sido detenida en mayo de 2017 y durante el proceso inicial fue acusada por varios episodios de abuso sexual.

En octubre de 2023, un tribunal la había absuelto. Sin embargo, esa decisión fue posteriormente revisada por la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, que en agosto de este año dejó sin efecto la absolución y declaró su responsabilidad en distintos hechos.

El fallo de la Corte provincial fue dividido: dos magistrados votaron por revocar la absolución y uno se pronunció en disidencia. A partir de esa decisión, quedó pendiente determinar la pena, instancia que se resolvió ahora con los 20 años de prisión.

El caso ya había derivado en condenas contra otros integrantes del Instituto Próvolo. En 2019, los sacerdotes Horacio Corbacho y Nicola Corradi recibieron penas de 45 y 42 años de prisión, respectivamente. Corradi murió en 2021. También fue condenado el empleado Armando Gómez a 18 años, mientras que el jardinero Jorge Bordón había recibido una pena de 10 años en un juicio abreviado.