El cuerpo de Mariana Almeida, de 57 años, fue encontrado dentro de un templo evangélico en construcción de Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Por el crimen quedó detenida una mujer de 55 años, mientras la investigación intenta reconstruir qué ocurrió durante la noche previa al hallazgo.
El caso tomó un giro particular a partir del testimonio de una mujer de 56 años que declaró ante los investigadores. Según su relato, había concurrido al lugar junto con la ahora detenida para cumplir con los turnos de vigilancia de las instalaciones religiosas. Al no obtener respuesta, ingresaron y encontraron a Almeida sin vida.
La testigo sostuvo que su acompañante le habría dicho que mantenía una «lucha espiritual» con la víctima y que la habría atacado con un palo. Esa versión forma parte de las líneas de investigación, pero todavía debe ser corroborada con las demás pruebas reunidas en la causa.
Una detenida y peritajes en el lugar
El jefe de la Departamental Uruguay de Policía, comisario mayor Esteban Allegrini, explicó que las primeras averiguaciones apuntaban a una discusión entre ambas mujeres que habría derivado en una agresión física.
Consultado sobre la mecánica de la muerte, el funcionario señaló que, en principio, la víctima habría recibido golpes. Sin embargo, aclaró que los peritajes recién comenzaban y que todavía debían establecerse las circunstancias precisas del hecho.
La mujer de 55 años señalada como presunta autora permanecía en el edificio cuando llegaron los efectivos y fue detenida. Las autoridades no habían informado que hubiera reconocido su participación en el crimen. En la escena trabajaron personal de Criminalística, médicos y efectivos policiales, con intervención de la fiscal María José Labalta.
El templo estaba en construcción
El lugar donde fue hallada la víctima es un edificio religioso que todavía estaba en obra y tenía herramientas en su interior. Según la información publicada por medios locales, las mujeres habían permanecido allí durante la noche para cuidar las instalaciones. El templo pertenece a una congregación cuya sede está ubicada en la calle Uncal 722, de Concepción del Uruguay.
La investigación continúa para determinar cómo se produjo la muerte de Almeida, qué elemento habría sido utilizado en la agresión y cuál fue la responsabilidad de la mujer detenida. La referencia a una supuesta «lucha espiritual» es, por ahora, parte de un testimonio y no una explicación judicialmente confirmada del crimen.
